Opinión / La impertinencia tecnológica

Hoy el día se ha levantado algo lagrimoso. Las nubes cubren la mayor parte del cielo, y las gotas van cayendo de vez en cuando sobre el asfalto. Sin embargo, la actividad sigue en las calles, la gente sigue cogiendo el transporte público, otros van cómodamente en su coche o moto,  y algunos, con su paraguas desplegado, van caminando por la calle. ¿Algo a destacar de todo lo escrito hasta ahora? Puede pasar como un día normal, lluvioso o nublado, pero normal al fin y al cabo. Pero no es así, para nada. Desde hace ya unos años, las calles se han inundado de gente que constantemente va con su smartphone en la mano y la vista hacia abajo, aislados de todo lo que les rodea y dando pié a situaciones de lo más peligrosas. Ayer, sin ir más lejos, me ocurrió algo que da lugar al título escogido para esta entrada y también ha ayudado a que me haya animado a escribir algo como lo que os contaré hoy.

Tras ir a cenar a casa de unos buenos amigos, me dispuse a volver hasta mi hogar andando. Eran ya altas horas de la noche, pero no me importaba el tener que desplazarme a pié. Si algo he adquirido en este último año, es el hábito de caminar siempre que pueda, intentando no usar demasiado el transporte público para que así, me mantenga más activo. Algo ha ayudado el hecho de que en verano, mi hermano me regalara la pulsera cuantificadora FIT BIT FLEX, analizada en este blog recientemente.

Una imagen muy habitual hoy día en cualquier lugar. Vivimos desconectados de la realidad, estando conectados siempre a internet.
Una imagen muy habitual hoy día en cualquier lugar. Vivimos desconectados de la realidad, estando conectados siempre a internet.

Cuando apenas me quedaban unos diez minutos para llegar a casa, una chica, sin venir a cuento y sin decirle yo nada, me empezó a hablar de una manera que me dejó completamente descolocado y evidentemente, sorprendido. La chica en cuestión, me tildó de enfermo, bueno, a mi no, a todos los jóvenes que vamos con el móvil a todas partes. No la culpo en lo primero, es decir, no me considero una persona adicta al móvil ni tampoco voy caminando con la vista baja sin tener en cuenta lo que hay a mi alrededor, pero sí que tenía parte de razón en decir que mucha gente, sobretodo los más jóvenes, han creado una dependencia tal con su smartphone o tablet, que empieza a ser hasta enfermizo. 

Os voy a proponer algo. La próxima vez que salgáis a la calle, fijaros durante unos minutos en la cantidad de gente que va caminando sin mirar hacia adelante. Su smartphone estará en una de sus dos manos, o en las dos, según como sea el teléfono. Es por ello, que no le quito parte de razón a la desconocida, la cual no le perdono su impertinencia ni tampoco sus malos modales, insultándome porqué si, sin venir a cuento ni yo haberle dicho nada previamente. Sin embargo, aunque me duela, llevaba algo de razón en su mensaje. La gente cada vez está más enganchada a sus smartphones, o mejor dicho, a internet.

  • Cuando lo que queremos, es vivir permanentemente conectados

Si hay algo que caracteriza los tiempos que vivimos, es lo que se conoce como «vivir conectado». Es un eslogan muy usado por la gran mayoría de empresas dedicadas al mundo tecnológico, sean fabricantes de teléfonos, de ordenadores o de cuantificadores.Da igual. La cuestión es que lo que hoy se lleva, es estar constantemente conectado, saber siempre lo que ha hecho nuestra suegra para comer, cómo le ha ido el examen a ese amigo de la infancia del que ya no sabemos ni su segundo apellido, el album de música que nuestro hermano ha usado en su coche mientras iba hacia el trabajo, etc. Como veis, necesitamos saberlo todo sobre cualquier tema y en todo momento. Es quizás por ello por lo que tanta gente vive permanentemente conectada a internet, yéndose de casa habiendo estado en su ordenador, y siguiendo con lo que estaba haciendo una vez en la calle mediante el uso de su teléfono. No podemos desconectarnos del sistema, necesitamos estar allí, actualizados en todo momento.

Hay casos documentados de padres que han perdido de vista a sus hijos debido a estar constantemente mirando el teléfono.
Hay casos documentados de padres que han perdido de vista a sus hijos debido a estar constantemente mirando el teléfono.

El problema viene dado por la cantidad de accidentes y sustos que están habiendo por esta adicción. No es lo mismo estar andando por la calle mirando hacia el frente, viendo lo que nos rodea, que tener la vista fija en un artículo del partido que se jugó ayer. Atropellos, golpes con otra persona, tropiezos con una baldosa levantada, o lo más grave, cosa de la que he sido testigo. Un golpe contra un arbol que acabó con la persona aturdida en el suelo. ¿El motivo? El teléfono que tras el choque, acabó agrietado en el suelo, acompañando al dueño en su desgracia.

Muy curioso lo que sucede en China. Aquí podéis ver como en la acera, hay un camino en el que está prohibido el uso del móvil.
Muy curioso lo que sucede en China. Aquí podéis ver como en la acera, hay un camino en el que está prohibido el uso del móvil.

Ayer, el comentario de la chica no me gustó nada. Más por las formas ya citadas más arriba, que por el mensaje. Ese mensaje caló hondo en mi, y me hizo reflexionar sobre el momento en el que vivimos. ¿Es una enfermedad, tal y como aseguraba la desconocida? Personalmente creo que toda adicción es un problema, y que si encima, este problema puede derivar en algo peor (lo dicho, un atropello, por ejemplo), pues aun más en cuenta debe tenerse. Sin embargo, creo que todo es cuestión de mesura, y a mi caso concreto os remito. No me considero una persona enganchada a esto del teléfono móvil. Sé distinguir los momentos en los que puedo hacer uso de él, y de los que no son convenientes. Cuando salgo de casa, si algún amigo o familiar me habla por el chat, pues le contesto en el momento que sé, no habrá peligro alguno. ¿Ejemplos? Estando parado en un semáforo, en el metro, o bien sentado en un banco. Pocas veces he estado caminando durante minutos con la vista fija en mi smartphone. Al menos yo no recuerdo una situación así más que los primeros días tras la compra de mi móvil.

  • Una «enfermedad» imparable

Me gustaría acabar esta entrada comentando algo más. Creo sinceramente que este problema o adicción a mirar constantemente nuestro smartphone, no decrecerá con el tiempo, más bien opino que irá a más. El motivo esgrimido para pensar esto, es la evolución que está teniendo el mercado de lo portatil. Los teléfonos ya se han extendido por todo el planeta, consiguiendo que muchos, los cuales no tenían una red fija en casa, hayan descubierto internet gracias a la expansión de las redes móviles. A su vez, en los últimos meses, se está viendo como los smartwatches y las pulseras inteligentes o cuantificadoras, es decir, los wereables, van conquistando nuestras muñecas para que no nos perdamos la última receta de nuestra suegra. ¿Tenemos la necesidad de saber qué plato ha inventado esta vez esa señora? Por desgracia, hoy día la respuesta es afirmativa. Años antes te habría tildado de loco, pero en los tiempos que corren, algo así es lo más normal del mundo y lo que hará que perdamos de vista el coche que está llegando al paso de cebra que inconscientemente estamos cruzando en rojo. Y si, el final del artículo no acaba bien, así que ya sabes, si eres de los que se pasa el día mirando su smartphone en la calle, ya hay una chica que te ha catalogado de enfermo. De ti depende desengancharte o seguir jugándote el pellejo.

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