Baterías que dan pena

Quién no recuerda esos tiempos en los que los teléfonos móviles eran eso, teléfonos con la gran y duradera capacidad de poderlos llevar allá donde quisiéramos sin tener que pensar continuamente dónde podíamos encontrar la toma de corriente más cercana para recargar su batería. Hoy día, desgraciadamente, las cosas han cambiado radicalmente en ese aspecto. Las baterías equipadas por nuestros actuales smartphone no son precisamente un prodigio de autonomía, más bien lo contrario. Llegar al final del día es ya todo un logro, siendo elogiable y destacado como algo fuera de lo común el encontrarnos con un terminal cuya duración de la batería dure al menos jornada y media. Triste, pero tan cierto como que el agua está mojada.

La publicación de este tema, tras un largo tiempo de ausencia, se debe mayormente a la necesidad de expresar mi disconformidad con la actual situación que vivimos referente a la nula autonomía de los smartphone. Es curioso ver como desde la aparición (lejana) del primer iPhone, la duración de las baterías apenas ha mejorado lo presente por aquel entonces. Las 6 o 7 horas de pantalla encendida son la media más común en la actualidad, siendo del todo insuficiente para los que usamos el teléfono de forma más intensiva. No obstante, ya no solo los que nos consideramos «heavy users» padecemos el problema. Hoy día, nos podemos encontrar teléfonos de marcas tan reputadas como LG, por poner un ejemplo, donde la autonomía de su buque insignia, concretamente el LG G4 (y el G3 aparecido un año antes), es del todo insuficiente e inadmisible.

El último exponente de la saga Galaxy, llega con una autonomía más bien aceptable. No obstante, eso no quiere decir que debamos exigir más.
El último exponente de la saga Galaxy, llega con una autonomía más bien aceptable. No obstante, eso no quiere decir que debamos exigir más.

¿Quién narices se compra un smartphone para únicamente llamar? Evidentemente, nadie. Es por ello, por lo que no acabo de encontrarle una razón lógica al hecho de que las firmas vayan a más en lo que a resolución de pantalla. ¿Realmente necesitamos una imagen tan nítida en una pantalla tan pequeña como la de un teléfono móvil? Hablo con sentido de causa, ya que el móvil que uso a diario se trata de un LG G3 del que estoy contento, pero con matices. ¿Creéis poder adivinar el motivo por el cual no acabo de estar del todo satisfecho? Exacto, por su deficiente autonomía, provocada precisamente por su monstruosa resolución de pantalla.

Es cuestión de lógica. Si a un smartphone le añadimos un generoso panel de 5,5 pulgadas, junto a una descomunal resolución 2K, ¿Cuál es el resultado? Un drenaje de la batería descontrolado. Sin embargo, ya hay firmas que han tomado buena nota del problema, y han sabido sacarse de la chistera modos de «bajo consumo» cuya aportación final es meritoria. De todos modos, volvemos a la recurrente pregunta formulada en el anterior párrafo. ¿Queremos un smartphone solo para realizar llamadas? La respuesta tiene fácil solución. No se entiende que el consumo multimedia, razón por la cual los actuales teléfonos existen, sea tan perjudicial para la vida de nuestros terminales. No debería ser así, ni mucho menos. Es como si un coche le quitáramos el acelerador o el volante. ¿Tendría razón de ser? Pues lo mismo ocurre con los teléfonos actuales.

¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Crees que las baterías deberían mejorar lo presente?

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